Dispositivos esenciales en sistemas de vapor, calefacción y aire comprimido, diseñados para eliminar automáticamente el condensado, el aire y otros gases no condensables sin permitir la fuga del vapor o del aire comprimido. Su función principal es mantener la eficiencia del sistema y prevenir daños a los equipos debido a la acumulación de condensado o aire.
Los purgadores son vitales para evitar problemas como golpes de ariete, corrosión y pérdida de eficiencia térmica, asegurando que el vapor o el aire comprimido se utilicen de manera efectiva. Además, ayudan a reducir el consumo de energía y los costos operativos al optimizar el rendimiento del sistema.


Preguntas frecuentes sobre purgadores
¿Qué es un purgador y para qué sirve?
Un purgador es un dispositivo que evacua condensado y, según el caso, aire u otros gases no condensables de una instalación (habitualmente de vapor). Su función es mantener el rendimiento del sistema y evitar problemas por acumulación de condensado.
¿Por qué es importante evacuar el condensado en una instalación de vapor?
El condensado puede reducir la eficiencia térmica, provocar ruidos, vibraciones y golpes de ariete, y afectar a intercambiadores, válvulas y equipos. Un purgador ayuda a mantener la instalación estable y eficiente.
¿Qué tipos de purgadores existen?
Existen distintos tipos según funcionamiento y aplicación: termodinámicos, de boya, termostáticos y otras soluciones específicas. La elección depende del equipo, el caudal de condensado, la presión y el régimen de trabajo.
¿En qué aplicaciones se usan los purgadores?
Se utilizan en líneas y equipos de vapor como intercambiadores, baterías de calefacción, autoclaves, trazados, secadores y redes de distribución para evacuar condensado y mantener el rendimiento del proceso.
¿Qué ocurre si un purgador falla?
Si queda abierto puede haber pérdidas de vapor y aumento de consumo. Si queda cerrado, se acumula condensado, baja el rendimiento y aumenta el riesgo de golpes de ariete y averías. Por eso es importante seleccionar y mantener el purgador correcto.
¿Qué datos necesitáis para recomendar el purgador adecuado?
Indícanos: presión de trabajo (mín./máx.), tipo de equipo (intercambiador, trazado, línea, etc.), caudal estimado de condensado, condiciones de arranque, tipo de conexión (DN/rosca/brida), temperatura, y si hay presencia de aire/gases no condensables.
¿Dónde se instala un purgador?
Se instala en puntos donde se genera o acumula condensado: salida de equipos, puntos bajos de la tubería, separadores y drenajes. La ubicación y el montaje (con filtros, válvulas de aislamiento, etc.) dependen del diseño de la instalación.
¿Qué mantenimiento requiere un purgador?
Se recomienda inspección periódica para verificar funcionamiento (evitar fugas de vapor o bloqueo), limpieza si hay suciedad y revisión de accesorios como filtros. En instalaciones críticas, es habitual establecer un plan de mantenimiento preventivo.
¿Qué problemas son habituales y cómo evitarlos?
Selección incorrecta por presión/caudal, suciedad en la línea, instalación sin filtrado o montaje inadecuado. Se evita definiendo bien presión y carga de condensado, instalando filtro cuando aplica y siguiendo buenas prácticas de montaje.
¿Podéis asesorar y preparar oferta?
Sí. Con presión de trabajo, tipo de equipo, conexión y caudal de condensado estimado, podemos recomendar el purgador adecuado y preparar oferta.
